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FINAL - 37

Diecinueve años después www.lectulandia.com - Página 511 Aquel año, el otoño se adelantó. El primer día de septiembre trajo una mañana tersa y dorada como una manzana, y mientras la pequeña familia cruzaba corriendo la ruidosa calle hacia la enorme y tiznada estación, los gases de los tubos de escape y el aliento de los peatones relucían como telarañas en la fría atmósfera. En lo alto de los dos cargados carritos que empujaban los padres se tambaleaban dos grandes jaulas con sendas lechuzas que ululaban indignadas. Una llorosa niña pelirroja iba detrás de sus hermanos, aferrada al brazo de su padre. —Dentro de poco tú también irás —la consoló Harry. —Faltan dos años —gimoteó Lily—. ¡Yo quiero ir ahora! La gente que había en la estación lanzaba miradas de curiosidad a las lechuzas mientras la familia zigzagueaba hacia la barrera que separaba los andenes nueve y diez. La voz de Albus alcanzó a Harry por encima del bullicio que los rodeaba; sus dos hijos varones reanudaban l...

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36 El fallo del plan Volvía a estar tendido en el suelo. El olor del bosque le impregnaba el olfato y notaba la fría y dura tierra bajo la mejilla, así como una patilla de las gafas, que con la caída se le habían torcido y le habían hecho un corte en la sien. Además, le dolía todo el cuerpo, y en el sitio donde había recibido la maldición asesina percibía una contusión que parecía producida por un puño de hierro. A pesar de todo no se movió, sino que siguió en el lugar exacto donde había caído, manteniendo el brazo izquierdo doblado en una posición extraña y la boca abierta. No le habría sorprendido oír gritos de triunfo y júbilo ante su muerte, pero lo que oyó fueron pasos acelerados, susurros y murmullos llenos de interés. —Mi señor… mi señor… Era la voz de Bellatrix, que hablaba como si se dirigiera a un amante. Harry no se atrevió a abrir los ojos, pero dejó que sus otros sentidos analizaran el aprieto en que se encontraba. Sabía que todavía tenía la varita mágica deb...

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35 King's Cross Se hallaba tumbado boca abajo, completamente solo, escuchando el silencio. Nadie lo vigilaba. No había nadie más. Ni siquiera estaba del todo seguro de estar allí. Al cabo de mucho rato, o tal vez de muy poco, se le ocurrió que él debía de existir, ser algo más que un simple pensamiento incorpóreo, porque no cabía duda de que se encontraba tumbado sobre algún tipo de superficie. Era evidente, pues, que conservaba el sentido del tacto y que aquello sobre lo que se apoyaba también existía. En cuanto llegó a esa conclusión tomó conciencia de su desnudez, pero, sabiéndose solo, no le importó, aunque sí lo intrigó un poco. Se preguntó entonces si, además de tener tacto, podría ver, de modo que abrió los ojos y verificó que, en efecto, también conservaba la vista. Yacía en medio de una brillante neblina, aunque diferente de cualquiera que hubiera visto hasta entonces: el entorno no quedaba oculto tras nubes de vapor, sino que, al contrario, era como si éstas...

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34 Otra vez el bosque La verdad, al fin. Tumbado boca abajo, con la cara sobre la polvorienta alfombra del despacho donde una vez creyó estar aprendiendo los secretos de la victoria, Harry comprendió que no iba a sobrevivir. Su misión era entregarse con serenidad a los acogedores brazos de la muerte. Pero antes de llegar a ese punto tenía que destruir los últimos vínculos de Voldemort con la vida, de modo que cuando saliera al encuentro del Señor Tenebroso sin alzar la varita para defenderse, hubiera un final limpio y se diera por concluido el trabajo que no se había terminado en Godric's Hollow: ninguno de los dos viviría, ninguno de los dos sobreviviría. El corazón le latía con violencia. Pensó que precisamente el miedo a la muerte lo hacía bombear con mayor vigor para mantenerlo con vida, pero se pararía, y pronto. Sus latidos estaban contados… ¿Cuántos emplearía para levantarse, salir del castillo por última vez y cruzar los jardines en dirección al Bosque Prohibid...